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Reinaldo Arenas y la revolución del lenguaje poético en Arturo la estrella más brillante

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Reinaldo Arenas y la revolución del lenguaje poético en Arturo la estrella más brillante por Daniel Rojas Pachas

La novela breve Arturo la estrella más brillante del escritor cubano Reinaldo Arenas (Aguas claras/Cuba 1943 – Nueva York 1990) es un texto desgarrador y de enorme belleza como la mayoría de títulos a los que este autor dio vida en su turbulenta e interrumpida carrera. La narración es un testimonio que ilumina al lector con respecto al actuar eversivo y contradictorio de los sistemas de gobierno cuando tienden a volverse instrumentos y maquinarias irracionales de represión que pasan por alto la dignidad de aquellos a los juraron defender y servir, socavando todo principio de libertad y bien común que orientara en principio sus políticas e ideología.

Escrita en tercera persona, la narración de Arturo la estrella más brillante nos presenta como eje central de su historia, el encarcelamiento y las penosas peripecias de un joven homosexual de gran sensibilidad que construye en su mente a través de la palabra hecha poesía, un mundo utópico que lo sustrae de la violencia y absurdo del medio que pretende fagocitarlo. El espacio inmediato es un centro de re-encauzamiento o reeducación que trata la preferencia sexual del protagonista y su vida en general como una desviación indeseable para el régimen.

En este espacio de miseria y tortura, Arturo conoce las vejaciones de la carne, el abuso de militares sodomitas y figuras indiferentes al dolor ajeno, así como la traición a flor de piel por parte de intrigantes compañeros de reclusión capaces de vender a sus propios progenitores con tal de salvaguardar su pellejo.

El tema de represión de cualquier modo no fue algo extraño o mera ficción para el autor. Arenas lo vivió en carne propia desde el momento en que se desilusionó de la Cuba Castrista decidiendo vivir indiferente a la revolución, esta conducta, sumada a su condición sexual, considerada periférica y una desviación no grata, lo pone en contra de los dictámenes unidireccionales y represivos de su contexto, por tanto es torturado, preso en el castillo del Morro por dos años, sometido a trabajos forzados y a confesar por escrito, humillantes cartas de renuncia a sus derechos para evitar así, futuras privaciones. Las condiciones de extrema pobreza que sufrió el autor por otra parte, no son secreto, paradójicamente no le era permitido publicar en su país, la persecución a la que fue sometido, lo forzó a reescrbrir los mismos libros una y otra vez, pues estos eran incautados o autodestruidos por el mismo Arenas por ser documentos comprometedores, sin embargo, sus creaciones, debido al ingenio del autor y la ayuda de algunos amigos que visitaban fugazmente la isla, le permitieron, sacar a Europa los títulos, ganando premios y reconocimientos que no pudo gozar de manera directa. Su alegría se resumía en saber que estos textos, eran una prueba de su existencia. Esta relegación y suma de condiciones desfavorables, duró hasta su exilio en los Estados unidos, país al que llega tras falsificar su pasaporte y escapar de la vigilancia del régimen, el cual prefería mantenerlo silenciado al interior de la isla debido a su labor como escritor que no vendía sus letras al servicio del poder central, sino que todo lo contrario, osaba desafiarlo con un verbo dinamitero, excesivamente hiperbólico y exuberante.

Reinaldo Arenas en tal medida fue un libérrimo creador, en muchos sentidos hedonista y desaforado en su literatura y vitalidad, subversivo poeta y relator de enorme barroquismo que con su obra, pretendía desafiar tanto a nivel semántico (plano del contenido) como en el diseño textual (plano de la expresión), al lector y a las letras latinoamericanas.

Su espíritu carnavalesco en el caso de Arturo la estrella más brillante, se acompaña de un extremo dinamismo, prosa capaz de romper las normas gramaticales, específicamente los límites del ritmo impuestos por la puntuación y demás elementos suprasegmentales. En la obra la sintaxis se deconstruye y el receptor del mensaje literario desde el epígrafe del libro dedicado al amigo de Arenas, Nelson Rodríguez Leyva, (autor del libro el Regalo y joven víctima del régimen de izquierda) debe zambullirse en picada en una frenética carrera que lo deja sin aliento, precipitado al encuentro de un final trágico que en su intrincado decurso no deja jamás de exaltar los sentidos y las puertas de la percepción

La flagrante oposición entre medio normalizante y creación poética de un mundo alternativo que desafía los cánones sociales, lo vemos empero, no sólo en esta novela del autor, sino en su narrativa, dramaturgia y obra poética en general. Los protagonistas de Arenas son alegorías de su devenir personal. Jóvenes intelectuales, escritores vapuleados, seres que viven su libertad de forma exaltada y que deben chocar con una realidad perniciosa, limitante que no tolera ningún discurso contrario a su visión de lo que se considera normal y esperable en un miembro respetable de la sociedad o correligionario del partido en edad de servir y defender los valores de la centralidad.

Entre sus trabajos más destacados se cuentan, además de Arturo la estrella más brillante, El portero y su autobiografía Antes que anochezca (Before Night Falls) que daría vida a la película documental del mismo nombre, dirigida por Julian Schnabel e interpretada por Javier Bardem en el rol del escritor.

Sin embargo dentro de su bibliografía no podemos obviar la pentagonía, serie de novelas también biográficas y testimoniales, ficciones delirantes que abarcan el devenir Cubano desde el gobierno de Batista hasta las proyecciones más oscuras y nihilistas que el narrador esgrime acerca del futuro de la isla, esta penta-saga de dolor incluye los títulos Celestino antes del alba, La noche de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El color del verano y El asalto. Todas estas novelas, junto a Arturo la estrella más brillante, podemos hasta cierto punto relacionarlas con los planteamientos que tiene la teórica literaria europea Julia Kristeva en su obra la revolución del lenguaje poético al señalar la dicotomía entre un mundo simbólico altamente conductual y normativo y una dimensión semiótica, reprimida y que la poesía como subversión consciente del mundo diurno puede hacer posible, liberando un contenido polisemico, altamente connotativo, original e inesperado.

Kristeva analiza el continente semiótico en la poesía de Mallarme y el Conde de Lautréamont, también conocido como Isidoro Luciano Duchase. En torno a la obra de estos poetas señala la teórica, que estos procesos primarios se encuentran liberados de lo inconsciente, por ello es posible relacionar la utilización del sonido en la poesía con los impulsos sexuales primarios por ejemplo. El contenido del mundo semiótico llamado por Lacan imaginario, esta compuesto de una multiplicidad de signos que se oponen a lo simbólico, en la medida que lo semiótico desvirtúa los caminos esperables y esperados convertidos en norma por la sintaxis, mundo coherente y lógico necesario para el orden e identidad de los hombres, pues lo simbólico trabaja con la sustancia de lo semiótico y consigue cierto dominio sobre él. Arenas podríamos decir, consciente de esto como creador y poeta, logra en el diseño y contenido de su obra liberarse de lo simbólico, de las represiones de la Cuba Castrista y desafiar el mundo racionalizado y dirigido del lector, por ello abre un discurso carnavalesco e hiperbólico que aspira a ampliar los límites de la gramática, el proceso de lectura, y la recepción, pues atenta contra los significantes, ramifica estos y los saca de su centralidad, de lo monológico y referencial, de lo cerrado y predecible. En definitiva lo que plantea Arenas, es un mundo nuevo en la poesía, sus personajes crean un espacio utópico liberador, muchas veces ambiguo al estar cargados de violencia y ternura, por tanto las reglas que rigen estos espacios-tiempo difieren del orden social, militarizado, normativo e institucional.

Según Kristeva lo simbólico coloca a los sujetos en posiciones y hace posible el que tengan una identidad, de manera que Arenas al contrariar el lenguaje, al desafiar la interpretación, la lectura, y el mundo, también desafía los conceptos fuertes y fundantes de nuestro orden, categorías tan tajantes como masculinidad/feminidad. Kristeva por su parte, contribuye a entender esto al adoptar las explicaciones del psicoanalista Jacques Lacan que reformula las teorías de Freud a fin de comprender las fases de encauzamiento de la conducta y el paso de un mundo semiótico a uno simbólico. Kristeva señala que el mundo semiótico compuesto por una serie de códigos prelingüísticos, signos, sonidos y gestos, el niño los pierde producto de la educación y la dirección de sus conductas dada la vida familiar y lo que la sociedad espera, provocando el almacenamiento de este contenido en el subconsciente, privilegiando un mundo normado, regulado por la madurez del adulto y los sistemas de vida. El material que se reprime va desde conductas tan sencillas como las necesidades excretoras hasta la identidad sexual, lo cual nuevamente nos permite reafirmar la originalidad subversiva y de desmitificación del autor cubano.

El prolífico quehacer Literario de Arenas, nos revela a una de las voces más originales y sinceras del siglo XX en lengua española, su prosa es revolucionara en la misma medida que la obra de Kristeva plantea la revolución del lenguaje poético.

La palabra revolución en el nombre de su obra implica la posibilidad de un cambio social radical, según ella muy relacionado con la modificación de los discursos autoritarios y fosilizados. El lenguaje poético abre un camino a través de los cerrados espacios del orden simbólico de la sociedad, por ello lo que la teoría del inconsciente busca, el lenguaje poético lo realiza dentro y en contra del orden social.

Arenas al tanto, plantea a sus voces como poseedoras de un discurso desestabilizador que situados en una realidad coercitiva y de encierro, una isla teñida por el inmenso sometimiento de ciertas conductas, logran pese a las dificultades combatir con su lenguaje creativo una mirada unidireccional, jerarquizada, rutinaria y típica del mundo y sus dimensiones. Esto explica el rechazo que a través de la historia han tenido los dictadores frente a los artistas y escritores. Podemos graficar el miedo y sistemático ataque a la literatura y pensamiento que busca orientarse a la fuerza. El caso expuesto por medio de esta obra, desnuda la otra cara de Cuba, la precariedad que toco vivir al sensible poeta Arenas y a otros maravillosos autores como Lezama Lima, Virgilio Piñera, Cabrera Infante, Heriberto Padilla, Norberto Fuentes entre muchos más, que vieron suprimida la posibilidad de un pensamiento libre. El poeta siempre violentado, siempre peligrando, reprimido por la fuerza de su imaginario y creatividad inabarcable.

Ante semejantes circunstancias pervive como un aliciente en la oscuridad el consejo que el autor de Paradiso, Lezama Lima da a su colega Arenas ante los duros momentos que viven “la única salvación que tenemos es por la palabra: escribe”

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo



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