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Anverso Literario: La batracomiomaquia

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La batracomiomaquia o miobatracomaquia, que significa la batalla (maquia) de las ranas (batraco) con los ratones (mio) o viceversa, es un breve canto de 300 versos aproximadamente y que en su tratamiento paródico procura imitar las épicas luchas y aventuras narradas por Homero, es por ello que la cómica canción a la que algunos se refieren bajo el epíteto de disputa estupida, se suele atribuir al griego como una obra de su juventud que precede a sus clásicos, la Iliada y Odisea. Opiniones más moderadas señalan que este texto cuyo origen aproximado data del siglo II o I a.c, sería más bien creación de algún Homérida, familiar o amigo, imitador y seguidor del ciego genio.

Como en las fábulas, la batracomiomaquia se distingue de sus hermanos mayores por que toma como protagonistas a animales, ranas y roedores que con excéntricos nombres como: Roejamones o Andaentrecoles, Lodoso o Juncalero, juegan en su bucólico ambiente, una ciénega y campiña, el rol de héroes; detentan complejas personalidades, psicologías y conductas atribuibles al ser humano.

Bajo ese contexto, el ingenioso poeta desarrolla un conflicto armado entre dos pueblos, en este caso, el de los batracios y roedores, gesta que fácilmente podemos debido al manejo de los recursos estilísticos y la presentación de la historia, homologar a la batalla desarrollada en los lindes de Troya, entre el ejercito de Príamo y los furibundos Aqueos, encabezados por el fiero Agamenón y el pélida Aquiles.

Sin embargo, aquí las causas de la guerra distan de estar marcadas por el rapto de una bella doncella o la ambición expansionista de un rey. Como en los clásicos, el canto se inicia con un ruego al coro en busca de inspiración para dar inicio y cuenta de los trascendentales hechos.

Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto—; deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra.

Ante la insignificancia de los personajes y el tratamiento ampuloso de la obra, se cierne lo que podríamos denominar el primer contra esteriotipo. Una recontextualización de lo que el lector espera en una gran trama épica. Rápidamente nos enteramos de los pormenores que dieron origen a la lucha. La historia se urde en torno a una venganza y justa reivindicación exigida por los roedores, debido a lo que ellos consideran una traición, la muerte azarosa de su rey Hurtamigas a manos del plenipotenciario de las ranas, Hinchacarrillos. Ambos sumidos en una discusión ensalzan sus proezas y las bondades de su raza, convencido por las habladurías de Hinchacarrillos, Hurtamigas se dispone a cruzar el río montado en la espalda de la rana, una vez iniciada la travesía el roedor se arrepiente pero es demasiado tarde, ante la intempestiva aparición de una hidra, Hinchacarrillos decide escapar sumergiéndose, sumido en el trance olvida a su compañero de viaje, que de forma inevitable se ahoga, empero antes de morir consumido por las aguas, en un tono sumamente retórico el roedor exalta a los dioses Olímpicos a que maldigan a las generaciones venideras de batracios y hagan honor a su absurda muerte. Un testigo y congénere de Hurtamigas presencia el funesto accidente y sirve de emisario ante su pueblo de las tristes nuevas, ante el inminente conflicto, los olímpicos se reúnen en un consejo, y deliberan sobre su participación. De gran comicidad resulta la forma en que Atenea exhorta a sus compañeros del Partenón a mantener la neutralidad por la repulsión y denuedo que ella siente hacia los roedores, las frívolas causas de una de las más sabias diosas, tergiversa por completo la suntuosidad con que se ha caracterizado históricamente a los Olímpicos, burlándose certeramente de la actitud que presentan en los grandes poemas, al mostrar sus favoritismo y muchas veces irracional rencor hacia los héroes y pueblos.

La forma en que Héroes combaten y mueren, ranas y roedores, en actitudes que se debaten con la de cualquier personaje del Cantar de Roldan, resulta en extremo gracioso. Por tanto, sea o no de Homero, esta obra sin duda tiene un gran valor debido al tratamiento formal que hace del hexámetro, forma métrica que se combina al virtuosismo empleado para desvirtuar de forma deliberada y con humor negro, aguda ironía y sagas visión; un estilo que ha llegado hasta nuestros días como parte de lo más grandioso de la literatura occidental. La genialidad que la batracomiomaquia despliega en sus páginas nos permite aseverar que estamos ante otra cima de la literatura, una exquisita deformación y parodia, que más allá de su antigüedad y síntesis, mantiene una vigencia capaz de comunicar, entretener y sorprender tanto al público masivo por su fresco y rápido uso del lenguaje como al exigente lector moderno, familiarizado y adepto a los clásicos.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo.

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