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Gris


Voces, cruces, como grandes mundos de madera, con hombres clavados en la espina, en sus extremos lastimados, siguen repitiéndose los ecos moribundos, vagos y allí dentro, en su plenitud, efigie de líquidos, océano de benditos, las páginas completas, flotan dolientes, sufren la verdad y la plaga zambulle cualquier pequeño pasito, desvaída la huella del confesionario celeste, perplejo el viaje, las manos de encapuchados y divanes griegos, suman el regreso a nuestra fuga, combinadas las lenguas, retorcidas en choque y bajo la dimensión relacional, convencida del teorema, el miedo relevante de este campo clásico, diseñado para germinar la vida, hunde y eleva el fracaso etéreo.
El eje cíclico, eleva y hunde, el fracaso eterno.


Autor: Daniel Rojas Pachas.


1 comentario:

Mauricio Vallejo Márquez dijo...

Ese sentimiento de verte envuelto en la ciudad, una ciudad áspera y amarga donde no se comprende nada, pero se entiende todo, porque sabemos que el mundo es así y que dolor verdad, sin embargo en tus palabras es algo tan hermoso.

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