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Murmuros.


Duplicado sin interés,
el rechazo y goce,

rechina fulminado, cuanta tabla y vaso mide la opacidad del reloj.

En tronido y tropel,
el cuerpo del machete y la mujer,
hecha vulgar difamación,
arrancan un feroz pedido y temor mortal.
Murmuran códigos, crujen siluetas y
zumbando el abrazo, sigue la humorada hasta el fin…
Diminutos cristales de espumante voz, las fluidas,
dan gracia a tanto torpe dedo;
arriba, la danza restalla los tacos sobre viejas baldosas.
Bajo la falda,
confiados,
sensibles y humedecidos,
serenos soñamos la conjunción del sol.

Autor: Daniel Rojas Pachas.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, ay, ay, ay (canta y no llores), veo tu perfil, leo tu (intento de) poesía y me pregunto: ¿cómo consigue este sujeto ser impermeable a la influencia de Lynch, Bukowsky, Morrison y Kafka? La vida palpita en cada fragmento de la obra de esos genios del arte; en cambio, tus letras (al igual que las del empeñoso Rojas Terán) me saben a moho, pero a un moho esterilizado y carente incluso de vida unicelular. Tu poesía es un diván añoso y polvoriento, ideal para dormir. Ciertamente, eres aburrido. ¿Vanguardista? Jajá, no. El seudo-existencialismo es una filosofía y corriente superada hace rato. Deja de pajearte con el cretino de Sartre y trata de escribir algo de POESÍA; de lo contrario, estás destinado a no ser más que un comentaristucho literario (pero, ojo, uno muy culto e informado).

Daniel Rojas Pachas. dijo...

Jajajaja, aplaudo tu gran ingenio, realmente me has leído al reves y al derecho, apócrifo amigo, o quizá es ese apelativo, anónimo, uno de tus muchos nombres, quizá eres el seudo Pessoa que recorre los blogs echando mierda con resentimiento por ser un pobre tipo, cobarde y sin tripas que usa adjetivos y calificaciones que le quedan grandes.
Pobre, sientes que por dar una vaga repasada a mi perfil y mis lecturas me conoces... no tienes ni la más remota idea, lo más ridículo y triste es que te sientas con la suficiente capacidad para definirme y catalogarme, creo que las acciones dicen más y la tuya, tipo, te pinta de cuerpo entero.

Siguiendo esa misma idea, creo, que lo más sencillo que podría hacer, es lanzarme en improperios en tu contra o cobardemente refugiarme como tú, en el silencio del rostro tapado y borrar este comment y decir, bueno, aquí no paso nada, total, yo se que no puedo caerle bien a todos (nunca ha sido esa mi intención, nunca lo será) pero sabes, prefiero que se quede el único vestigio de tu pobreza mental, quiero que lo leas, porque sé, que las comadrejas vuelven siempre a intentar otro golpe traicionero. Y sí, mira tu obra y masturbate con ella, por que eso es para lo único que te alcanza, y claro, quizá yo me hago pajas filosóficas y respeto a Sartre por que lo he leído completo como a otros, de forma que puedo con propiedad compartir o disentir de sus ideas, y sabes, algo sencillo que aprendí, de esas lecturas, de ese existencialismo obsoleto que tu dices conocer tan bien, aunque lo dudo, es a dar la cara y hacerme responsable de mis dichos. Pero los tuyos, bah son tan mediocres que no me mueven en lo más mínimo, por tanto te invito a que te hagas pajas con tus insultos, pajeate con tus bajos y rastreros comentarios...

Sólo me gustaría saber, ya que pareces erigirte como juez estético y la voz genuina de la vanguardía, cual es la consistencia de dicha voz, cómo palpita, y por qué se oculta, o es qué sólo sabe mentir y
rebuznar desde la oscuridad...

Muestra tu idoneidad hijo, qué te respalda para ser un crítico tan mordaz y sobre Rodrigo, creo que es mejor dejarlo fuera, pues es un joven talentoso y una gran persona que nada tiene que probarle a cretinos enmascarados en la multitud.

Sólo para concluir, sospecho que estas cerca, puedo oler bien a las ratas, son las primeras en correr cuando el barco se hunde...

Daniel Rojas.

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