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Sobre Carne de Daniel Rojas Pachas




Siempre he creído que la vida real, entre comillas, se sostiene por la figura del voyeur, en cambio la ficción se construye a través de la figura del flâneur, porque así todo aquel bagaje que empieza con la modernidad hace que las experiencias de vida se conviertan en un espacio azaroso y por lo mismo, el flâneur es el recolector de todas esas experiencias. Lo peculiar del  flâneur o paseante es que a diferencia del hombre ocupado mira sin ver, el ocioso ve sin mirar, pero el flâneur ve y mira, se alimenta de ese placer estético, lo crítica. Cuando se entra al texto de Daniel Rojas Pachas es difícil distinguir al hombre como tal, de la voz poética, primero porque las experiencias personales se conjuncionan con el sexo, la violencia, las experiencias de vida, el videojuego, y la literatura misma, Rojas Pachas le escribe a sus muertitos a Kafka, Dostoiesvky y Henry Miller. Varios de los poemas están escritos con spleen o melancolía, pero entiéndase que este spleen no es romántico, sino más bien lo peculiar, entre Perú y Chile, entre una ciudad olvidada en el norte de chile y su border peruano. Por ejemplo el poema que titula Escrito en Chacalluta o a unas negras colombianas no las dejaron subir al bus por llevar demasiado equipaje, aún así los pacos hicieron todo lo que estaba en sus manos por ayudarlas / so sad. Este poema es parte del azar, y por lo mismo la voz poética se alimenta de aquellos entremeses, la ciudad es el libro abierto que incita a la pronta escritura. Al leer Carne el lector siente la apatía y la antipatía con los sucesos que acontecen, personalmente el único texto que carece de título y el más largo de todos, que podría ser hasta un pequeño cuento empieza así: …estoy harto de todos estos hueones que dicen escribir, amar la literatura con su pendejo discurso contracultural… son iguales a los tarados con que tuve que lidiar en el colegio y después en la U… siempre lanzándose un salvavidas para incluirte en sus conversaciones estériles… charlas en las que desde un principio no quisiste estar… por eso siempre he querido borrarme… viajar mucho y construir un vida en otra parte… y ahora estoy aquí… como idiota, organizando encuentros, trayendo a esta ciudad estúpida a tipos indeseables que hablan pura mierda.  La voz poética flanea solo, es un transeúnte que posa su cabeza en el hombro de Carolina, mientras esta descansa los dedos por entre los cabellos del primero. El spleen que mencionada al principio es también el spleen del recuerdo, recordar que una se fue parte de la violencia, de la familia, de los comics, los videojuegos, de la madre y volver a ser carne o la perra de Tarantino.

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