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Reflexiones preliminares sobre Diálogos entre Literatura y Filosofía de Daniela Pinto Meza (Cinosargo 2015)


REFLEXIÓN PRELIMINAR
Sandra Baquedano Jer

Este libro traza un camino que desde hace años Daniela Pinto, ha venido talentosamente recorriendo gracias a su altísima capacidad de análisis, unida a una profunda intuición conceptual para abordar problemáticas concretas de la vida con contenidos filosóficos.

A esta joven escritora e investigadora la conocí a partir de un Seminario de Filosofía Contemporánea, que dicté cuando ella cursaba el programa de Magíster en Filosofía Política en la Universidad de Santiago de Chile. En las aulas de su Alma mater pude reconocer en ella su gran capacidad reflexiva y su extraordinario potencial literario. Tales características las aplica al estudio de variadas temáticas afines a sus investigaciones personales, particularmente, al estudio filosófico de la Literatura Hispanoamericana, escribiendo diversos artículos que por su nivel dieron a luz esta significativa publicación y en el futuro, seguirán prometiendo trabajos del mejor nivel.

Ahora el lector podrá adentrarse en sus pensamientos mediante este valiosísimo libro, que resulta ser un puente entre filosofía y literatura. Todos aquellos que vayan avanzando por sus páginas, cruzando cada uno de sus capítulos, podrán apreciar cuán valioso es constantemente transitar los caminos que aquí se abren, pues muchos de ellos son resultado de ciertas impresiones existenciales, que no forman parte de meros encadenamientos de nociones abstractas, sino de una comprensión intuitiva y original de problemáticas tan concretas, como por ejemplo: la transgresión, cuerpo-corporalidad, identidad y sociedad, tomadas de la vida misma y personificadas por diversos autores de la literatura chilena, que ella tan notablemente recoge.

El eslabón entre literatura y filosofía es de un valor inconmensurable pues materializa el profundo significado del asombro originario, aquel que proviene de la vida antes que ser tomado de los problemas escritos en tratados y discutidos por un sinfín de humanistas. De este hecho se desprende uno de los rasgos más valiosos del presente libro, aquello que le da el sello de ser una reivindicación de la joven intuición, fresca, nítida y directa de la primera parte: “Subjetivación, cuerpo, transgresión” a la base de la segunda: “Intuiciones del yo y del otro”, el conocimiento abstracto y conceptual propio de la razón.


Mediante esta última reflexiona con gran lucidez sobre el sentido y significado de la otredad, alteridad, verdad, metafísica y fenomenología al halo de ciertas premisas conceptuales, a partir de los pensadores sobre los cuales ella se aboca.

Un mero conocimiento abstracto de conceptos, sin un asidero concreto en la vida, no permite descender al universo particular, que se manifiesta, escenifica y realiza a través de personajes reales (siendo incluso imaginarios algunos de ellos, piénsese en María Griselda de María Luisa Bombal) dotándolos de una singularidad y actualidad única como los abordados en este libro. Si bien la filosofía necesita de la esfera abstracta para desarrollar su visión y explicar sus resultados, estas nociones se vuelven originarias cuando se descubre que son medios con los cuales desarrollar la reflexión no datos ni puntos de partida de la misma.

El libro de Daniela Pinto tiende hacia ese intento, que aborda en su reflexión final, en torno a las convergencias y divergencias características de la filosofía y la literatura, revelando su propia cosmovisión respecto a esta unión.

En ese sentido el puente entre literatura y filosofía es original, en el más amplio sentido del término, porque nace de captaciones lúcidas de esta joven autora y pueden ayudar al lector a  intentar retornar de un modo esencial a una época, que en esencia no está limitada por una cierta edad, sino por un modo de concebir la realidad. Los espíritus que sepan retornar se dejarán llevar por este libro, pues el lirismo aquí es interior, la filosofía deja aquí de ser abstracta, es una forma de ser que vuelve en un repliegue introspectivo, a contemplar, del mismo modo, el mundo tal cual como se mostró, cuando no se contaba aún con herramientas meramente teóricas ni vacías nociones conceptuales para explicarlo, ni para formular aún nada de abstracta filosofía.

                   El lector podrá nutrirse y asimilar la gran profundidad en su reflexionar y la solidez con la cual se aboca para enfrentar diversas problemáticas afines a la filosofía y la literatura, dándole forma a esta hermandad tan valiosa como necesaria entre ambas.



PALABRAS PRELIMINARES

Manuel Jofré Berríos

El libro de la profesora e investigadora Daniela Pinto es bienvenido como una reflexión elemental acerca de la relación de los diferentes tipos de discursos en nuestra época. Nuestras sociedades son hoy en día espacios de producción, circulación y recepción de diferentes lenguajes, léxicos, voces, y sobre todo escrituras, las cuales emergen desde la más radical diferencia, visibilizando lo real y la capacidad del lenguaje mismo, cada uno a su manera.

La breve época de la especialización llega a su fin. En todos los campos o series científicas, culturales y artísticas se supera la idea funcionalista-estructuralista de los compartimentos estancos y renace la idea holística y sinérgica de las entidades y significaciones como sistemas infinalizables y en constante transformación. En ese sentido, este es un libro transdisciplinar.

La literatura y la filosofía, como partes constituyentes del gran logos, de la semiósfera humana, son discursos que han interactuado a lo largo de toda la historia humana. Desde las primeras palabras, probablemente monosilábicas, hubo una unidad entre lo real, lo imaginario, lo emotivo, lo intelectual, lo social, lo individual. Primaba lo unario.

La historia de los lenguajes, las voces y las escrituras es la historia de las divisiones de las sociedades humanas. Diversas esferas se van así separando radicalmente, aunque siempre haya pretensiones hegemónicas de algunas discursividades. El lenguaje intelectual se separa de la vida cotidiana y el discurso religioso gradualmente va desapareciendo velozmente. El discurso filosófico se escinde del discurso científico. La experiencia artística se separa de la enunciación religiosa. El discurso artístico se aleja del discurso mimético.

Este volumen de Daniela Pinto Meza continúa con la larga reflexión acerca de los devenires de algunos tipos de discursos, pero ahora en un mundo donde la interdiscursividad es lo utopizado. Los lenguajes separados se descubren insuficientes, especialmente en las ciencias humanas y en las ciencias sociales, cuya línea separatoria ha quedado ya borrada desde décadas atrás. La ilusión de los lenguajes, o su falsa conciencia, es pensarse como autónomos o hegemónicos, como lo hace el discurso científico (en alianza con el discurso tecnocrático o tecnológico).
La literatura y la filosofía no han estado nunca cerca de los discursos del poder. Lograron su autonomía separándose del poder político, del poder religioso y del poder militar. Y se convirtieron en lenguajes críticos al poder, que, como el arte, develan los mecanismos de la ideología.

Todos los fenómenos humanos son primariamente incomprensibles. El arte requiere de los estudiosos de las manifestaciones estéticas. Así mismo, la literatura requiere de críticos y teóricos literarios y por cierto, la filosofía necesita de los profesores de filosofía. Las manifestaciones simbólicas e imaginarias de los seres humanos son mucho más complejas que los así denominados fenómenos físicos o materiales porque en su manifestación siempre habrá multivocidad, ambigüedad, polisemia, plurisignificación, incertidumbre. Mostrarán la realidad como sistema inestable.

Así pues, en la época de las convergencias de los discursos, emerge este libro primero de Daniela Pinto que va desde la particularidad de la literatura chilena reciente a lecturas filosóficas y críticas de la propia literatura y de la filosofía. Es obvio que los capítulos presentes tienen que ver con un itinerario vital, formativo y profesional. En su totalidad, el libro es teórico, pues privilegia las experiencias de sentido sobre la sensorialidad pragmática. Y busca los trazos y formatos de la narración y de la reflexión, como macrogéneros discursivos en lo particular cercano y en lo general también próximo.

Este libro, de análisis de discurso literario y filosófico busca cruzar fronteras y establecer diálogos, creando puentes entre diferentes sistemas de significaciones. La literatura y la filosofía, para decir solo una cosa, son biopolítica desfasada, para integrar las nociones de Foucault y Althusser. Nacen de un cuerpo y de una mente, como todo lo humano.

Todos tenemos mucho que aprender y des-aprender. Hoy es el día de la des-educación. Hoy es el día de traspasar compartimentos disciplinares, bajo el signo de los estudios alternativos, la teoría crítica, la decolonización y los estudios culturales. Todo eso encontrará aquí el lector convocado por los problemas de los diversos géneros culturales y literarios, además de los temas analíticos, existenciales y los filosofemas que los agrupan.



Una nación que se precie de serlo debería tener mecanismos para que los jóvenes publicaran sus creaciones y para que sus libros estén al alcance de todos. No pasa eso en Chile, desafortunadamente, provincia local donde prima la parafernalia farandulesca en todos los niveles.

Por eso hay que saludar una publicación como ésta, que quiebra moldes, requiere de un lector acucioso, complejiza el sistema, cuestiona los valores y crea, por sobre las contingencias de la vida cotidiana, que siempre son muchas, una propuesta discursiva que no estaba prevista por la realidad.







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