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La inmortalidad literaria, de Roberto Bolaño




Yo no sé cómo hay escritores que aún creen en la inmortalidad literaria. Entiendo que haya quienes creen en la inmortalidad del alma, incluso puedo entender a los que creen en el Paraíso y el Infierno, y en esa estación intermedia y sobrecogedora que es el Purgatorio, pero cuando escucho a un escritor hablar de la inmortalidad de determinadas obras literarias me dan ganas de abofetearlo. No estoy hablando de pegarle sino de darle una sola bofetada y después, probablemente, abrazarlo y confortarlo. En esto, yo sé que algunos no estarán de acuerdo conmigo por ser personas básicamente no violentas. Yo también lo soy. Cuando digo darle una bofetada estoy más bien pensando en el carácter lenitivo de ciertas bofetadas, como aquellas que en el cine se les da a los histéricos o a las histéricas para que reaccionen y dejen de gritar y salven su vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja. que chistoso, en realidad la inmortalidad literaria a la que aplican varios escritores contemporaneos aplica simplemente a que la obra sobreviva un día siquiera a la propia vida. considerando lo solipsistas que somos (por citar a anthony burgues)y que creemos que el mundo acaba cuando nosotros morimos, que el libro sobreviva un dia, una semana, un año ya parece un milagro sobrecogedor, un triunfo del espiritu humano, una multiplicacion de la carne.

saludos

seba hindenburg

Anónimo dijo...

Sr Seba es usted un resabido, nunca llegará a escribir una sola línea de calidad. Mejor siga con las pajas.

Azote K.

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