Header Ads

Engordar en el puesto o larga vida al rey [escrito por Daniel Rojas Pachas]

FatElvis.jpg


Engordar en el puesto o larga vida al rey


Hail to the king baby!!!!

Ash(Evil Dead).

Autor: Daniel Rojas Pachas

La imagen de Elvis en sus últimos días, obeso, sudoroso y cantando a veteranas en algún casino de Las Vegas, es la alegoría perfecta a la hora de pensar en todos esos funcionarios públicos, dirigentes de instituciones, académicos y en general a todo aquel que detentando un título o cargo de importancia, no necesariamente de rey del rock, pero si uno determinante para la realización de fines superiores a su propia grasa corporal y autosatisfacción, me lleva a reflexionar. Cuántas veces uno se ha topado con personajes que en sus inicios tuvieron un empuje e idealismo a prueba de balas, vocación de servicio, ingenio y creatividad para terminar de pronto operando bajo prácticas mecánicas que tienden a lo cómodo y al peor de los estancamientos, devorados por el sistema. También están aquellos que vegetan de modo vitalicio en una posición que no merecen o que han alcanzado por la gracia divina de la coima o el pituto, realizando tareas que simplemente desconocen o poco les importa, llegando a límites que rayan en la vulgaridad.

Un ejemplo patético se da en el arte pues se tiende a creer que un administrador o ingeniero comercial al uso podrá coordinar con inteligencia disciplinas que implican lecturas de la realidad diversas, sin lugar a duda estéticas y con estrategias que se alejan de un cronograma o planilla. Con esto no quiero disminuir la labor de estos profesionales y señalar que en lo referido a cultura y gestión, los directores deben ser los mismos artistas, pues es claro que los mejores jugadores no siempre serán grandes técnicos de su propia disciplina y viceversa, sin embargo, se espera un equilibrio y en el caso más alejado del ideal, si se trata de un neófito, que este sea al menos capaz de admitir que no domina el área y en esa medida ojalá esté dispuesto a aprender, pase el balón y arme un equipo que pueda coordinar pero por nada del mundo, se desea que asuma el rol de patrón de fundo y pase a supervigilar todos los detalles y peor aún, a entorpecer las prácticas libres condicionando la experiencia, criterio y visión de quienes han consagrado su vida a una pulsión extrema hacia el arte.

Lo desastroso de esto, es que estamos ante un comportamiento más común de lo que se espera pues hay un prejuicio hacia los creadores en la medida que se piensa son todos muy emocionales, volados, hippies, bohemios o demasiado difíciles de controlar y lo peor de todo, flojos que crean fantasías innecesarias dentro de una sociedad que ha puesto precio y parámetros a su noción de cultura y desarrollo de la misma.

Dibujo.JPG

click aquí o en la imagen para agrandar.(Fuente: Maddox)


Por eso, dentro de esta lectura, me gustaría además detenerme en lo que señala Carlos Labbé al decir que “mucho escritor flojo en Chile se esconde en la entretención”. Ante las declaraciones pienso: Esto de engordar y creerse de modo mediocre el cuento, una frase con la que todos hemos crecido de alguna manera “creerse el cuento” pero con una miseria terrible, tal es el caso de los escritores que caen en el vicio de volverse plastas y tornar su escritura una fórmula. Se creyeron demasiado el cuento y uno triste abalado por razones extraliterarias como la aprobación social, los flashes, las notas en grandes diarios que no son más que grandes empresas, cargos públicos, consulados flamantes, invitaciones a cocktails y todo tipo de aplauso y masturbación gratuita lo que abiertamente atenta contra la creatividad, experimentación y la libertad del proceso escritural haciendo del otrora escritor un mero nombre, una figura y marioneta escribiente que transa su valor bajo las reglas del mercado, como diría Kristeva sobre el signo al considerar su función como fetiche mercantil o token de cambio, similar a la moneda comercial. Representante reificado de una práctica que reduce el proceso creativo y su espíritu a meras ecuaciones simbólicas. Lo que está vivo termina siendo tratado como una cosa inerte, como un objeto o abstracción simbólica, como una transacción operativa del sentido, por ende se pone un precio o un valor de mercado a las voces. Como explica Husserl, “el símbolo existe efectivamente en el momento en que se introduce algo más que vida” Es posible que la reificación sea el corolario inevitable, o un subproducto, de la simbolización misma. En todas las estructuras de dominación parece haber fundamentos reificados. Calendarios y relojes formalizan e incluso reifican el tiempo, el cual fue, probablemente, la primera reificación de todas.

Esto nos lleva a pensar en un escribiente mercenario al servicio de la necesidad de un sistema o partido de turno, siendo el niño símbolo del país y el amuleto que toda comunidad al tenerlo y gozarlo, pondera como la norma de prestigio o como la realización por excelencia de la cultura y que tan sólo se prefiere como receta, por anodina y digerible.

En conclusión y volviendo a la metáfora inicial de Elvis Presley puedo agregar en torno a los que se encuentran en tal posición, estancados, entendiendo que todo lo que se empoza se pudre; cómo su posición permite observar con lastima tanto a aquellos que perdieron el empuje y amor por su arte o peor, nunca lo tuvieron, sin tener la nobleza y la vergüenza para deponer el cargo y colgar las zapatillas en lugar de engordar bajo el título de “rey” al punto insostenible en que las turgentes carnes los devoraron en escena.

Estos personajes inmersos en la fantasía del indiferente pueden seguir soñando y creer que los lectores y usuarios son tarados desinformados, sin criterio, fáciles de manipular y vulnerables y en esa medida afirmar solazados que el rey del rock pasó a mejor vida en la ducha leyendo Hamlet cuando todos sabemos que murió defecando con una copia de playboy… Larga vida al rey!!!!!!!!!!!!!!!!!


No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.