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Ponencia en el JALLE-E 2009 - 29-09-09

Ponencia realizada en el JALLE-E 2009 29-09-09

ARTURO LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE DE REINALDO ARENAS Y LA DESAUTOMATIZACIÓN DE LA REALIDAD A TRAVÉS DEL LENGUAJE POÉTICO.


Resumen: La presente investigación tiene como finalidad analizar el texto Arturo la estrella más brillante del autor cubano Reinaldo Arenas, evaluando desde la teoría de Julia Kristeva, el semanálisis, las nociones de texto como sujeto y sujeto como textualidad en el proceso de reconstrucción de la subjetividad por medio del arte, en este caso específico a través de la novela-testimonial. El trabajo por tanto, considera el proceso de subversión y desautomatización del lenguaje producto de la irrupción de un código poético altamente polísemico y ambiguo, capaz de hacer emerger un universo semiótico opuesto a la construcción y promoción de un ideario de normalización y orientación de las identidades; el que tempranamente es impuesto al ser humano como correlato de un mundo simbólico y que el protagonista de la novela sufre debido a las convenciones y rigurosidades de un sistema totalitario y sus ramificaciones en el fuero interno de la ciudadanía, proceso afín al experimentado por el autor durante su juventud en la Cuba Castrista.

Palabras Clave: Chora, semanálisis, subversión, simbólico, semiótico.

1.- Consideraciones preliminares en torno a la obra y el autor.

Arturo la estrella más brillante (Arenas 1984) corresponde a la serie de títulos que el autor cubano publicó tras su salida de la isla; en tal medida, es posterior cronológicamente mas no en materia de estilo y motivación con respecto al grueso de su pentagonía, saga compuesta por las novelas de ficción testimonial Celestino antes del alba, La noche de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El color del verano y El asalto. Narraciones delirantes que abarcan el devenir Cubano desde el gobierno de Batista hasta las proyecciones más oscuras y nihilistas que el escritor esgrime acerca del futuro de esta región.

A nivel mundial, estos libros conseguirían consagrar a Reinaldo Arenas ante la crítica especializada, como una de las voces más audaces y fecundas de las letras hispanoamericanas dentro de lo que se ha conocido como postboom o generación de 1972 en la taxonomía elaborado por Cedomil Goic. Al respecto, Correa Mujica en su estudio “El boom latinoamericano de los años 60 y la posmodernidad” indica que en 1981, el crítico Donald Shaw ubicó a Reinaldo Arenas dentro de un llamado boom junior, especie de subcategoría tardía que, según Shaw, se gestó a la sombra, y muy casi a la par, del boom madre o estallido inicial. En el título la Nueva narrativa hispanoamericana de 1981, Shaw afirma: “Lo que ha sucedido es que a la sombra del boom se ha creado un “boom junior”; han surgido autores como Puig, Sarduy, Bryce, Del Paso y Elizondo, quienes (sobre todo en el caso de Puig) disputan la preeminencia del grupo original” (Shaw 1981:161).

Shaw incluye a Arenas entre los miembros del boom junior. La inclusión es significativa porque con ella queda ubicado el escritor dentro del contexto más amplio de la literatura latinoamericana post-boom. Partida de artistas sucedáneos del irrealismo, que si bien incluye a Arenas por un tema de ubicación geográfica (América) y lineamientos temporales, (margen de quince años de producción y difusión) el cubano, por las particularidades de su biografía y aislamiento político se presenta empíricamente desconectado de sus pares previos y contemporáneos, al ser tributario de un proceso y proyecto escritural autónomo, que en términos del mismo escritor, maduró de espaldas al realismo mágico, la explosión editorial en Europa y el apoyo de revistas especializadas abiertas a promover a una cohorte de renombrados escritores: “Me informan que informes desinformados (y patéticos) informan que hay en esta novela -El mundo alucinante, escrita en 1965, Mención en el concurso UNEAC, 1966, influencia de obras que se escribieron y publicaron después de ella, como Cien Años de Soledad (1967), y De Dónde Son los Cantantes (1967). Influencias similares también han sido señaladas en Celestino antes del alba, escrita en 1964, y Mención UNEAC, 1965. He aquí otra prueba irrebatible, al menos para los críticos y reseñeros literarios, de que el tiempo no existe” (Arenas 1984:17).

Continua...

(Del texto Realidades Dialogantes - Lectura de cinco autores latinoamericanos generacionales. Daniel Rojas Pachas - Cinosargo 2009)




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