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Poema Cuadratura de Daniel Rojas Pachas

Cuadratura. (Texto Completo)

Publicado en GrisAzul, Editorial Dragostea 2009 - Recopilación de Literatura sobre el viaje.


Creo en mi corazón, en que el gusano
no ha de morder, pues mellará a la muerte;
creo en mi corazón, el reclinado
en el pecho de Dios terrible y fuerte.
(Gabriela Mistral – Creo en mi corazón.)

Y aunque el canto que escuché hablaba de la guerra, de las hazañas heroicas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados,
yo supe que por encima de todo hablaba del valor y de los espejos, del deseo y del placer. Y ese canto es nuestro amuleto.
(Roberto Bolaño Amuleto)


como nómades flexibles poblando un desierto de ambigüedades

estas –siluetas–
carreteras sin destino,
puntos de fuga aparte / ramifican la arborescencia del tiempo…
(((un millón))) miles de kilómetros desasidos
y las planicies…
temblorosos signos graves - han gravado a (((miles))) un millón de hombres, mujeres y niños
en la cuadratura lineal.


fisurando un horizonte


viajero trashumante (((in))) completo… de nuestra nariz mutilando a-cero las errancias
y a los costados; como inmemoriales pasajeros
…caminantes torturan su apagada historia.

Estos espaciales vagabundos

DISUELTOS
como tantos desangrados con gotero… escriben la huella maniática de tu sonrisa;
y entre juegos nocturnos … de una fosa asustada que mira /
mira con usura la irrefractable separación…
nos convencemos;
pero estás ahí y eso es suficiente
con tu acento y tus ojos a medio abrir…
aunque el tiempo… perdido por el miedo sea el gran camino…
muerdo tu cuello y viajo…
viajo a mi propio atardecer.

bateríasaceite polvo de cielos y baterías en la camanchacaal borde cerebral
(((abismos negros)))

sinapsisbaterías, ruedaslodo y dos mil seiscientos huérfanos… plegándose a la mudez ruinosa… la palabra dicha condena la suciausada palabra, esa palabra… performada en su pasovector de simulacros y raíz de alas caídas sin principio; devora en la isla oculta la isla a medio deformar mamíferos… sobre restos;
y ella…
ella…
infantil a cuestas con la esperanza sobre ruedas y el fracaso como amuleto…
sigue riendo al dibujar la incertidumbre y con paciencia los caminos de todos parten de un mismo mal sueño del cual no tenemos intención genuina de despertar y soñados por el resto, la pesadilla es una rutina aprendida y preñada, mascando el fruto de un castrado día sin credo, ni catres donde pasar tanta borrachera mal pagada
y
(((dudosa))))
la barca de cada amanecer con celos al perro vago de ayer y al quiltro amamantado de mañana, siempre traslasiona el cruce de denuncias y fósiles voces demacradas en la otra esquina de la frontera –allí…
nos esperan los perdidos –
en el delirio del espejo –ellos saludan– sin rostro…
LOS NEGADOS AYER!!!
y esas fosas hechas un corredor de adioses; cautivan la mirada entre cada respiro.

de trinchera a trinchera… de asfixia a cintura, de comisura a cierre y de cerviz a medula;
las risas de tu pasado gimen para cada uno de los pecados con que se puede edificar una casa inamovible…. esos ruidos amatorios, confusos no me pertenecen y se acumulan como otro sopor compartido / y en el cartón de éste pecho a martillar compartimos los mismos rostros, las mismas pisadas, la misma cojera, el mismo titubeo y de vuelta en vuelta se van formando las horas de un mismo cuerpo unitario y dependienteeter organizado en su adicción a la censura que todos alguna vez amaron y que fueron el respeto…
HOY.

golpes –nuevas pantallas y máscaras–

nuevas formas de abrir profundas grietas bajo el cráneo que da figura al mañana
mientras las páginas perdidas encuentran un sentido en la opacidad.
Un joven bello y algo estúpido, más bien lindo y genial… espera… reflexiona sin sentido y se pregunta “la probabilidad de la ocurrencia”
el sin sabor embarga su garganta –él no llega– nadie llama –la cita consigo mismo será evaluada como un éxito precoz-
la tan ansiada respuesta en forma de olvido engulle tus ojos encontrado el tan temido infierno, y sigues recitando al padre de Santa María en su cuarto propio con unos (((ecos))) graciosos que apenas pude comprender en el destello de tu mirada que me cautivo desde esa noche que no se repetirá jamás y que como una profecía oculta de mi dolor gimiente dijo, quizá esta sea la última vez que nos veamos… y así fue… pues nunca respondiste a mis llamados…. a mis correos, quedando invalido de los sentidos por no ver más…
y toda –desaparece toda forma desaparece y todo color toda hora y toda decisión en esas fosas que vuelven a cobijar las mismas caras mutiladas desaparecen con cuencas desnutridas… ellas en su marginalidad premeditada anidan el terror y las llamas y –otra vez– persinándome sin fe puedo decir… rogar…
“cántame esa canción”
Tú la sabes y tu cuerpo ha llenado hojas y hojas con una negada capacidad para conspirar en los pliegues de la atrofiada carne
Y en ti… todos mastican esa frase que pretendo sin nombre y ante el espejo;
y en tus bordes releo los tiempos en blanco, vuelvo a convencerme de que estoy vivo y eso duele demasiado,
y otra vez viajo en tu demora…
otra vez, otra y otra vez y otra y otra vez… pasan por el frente esos peculiares (((entes))) quizá…. ummmmmm no sé como llamarlos, personas parece tan poco para tan poco
y no sé si son una fábula o diez estelas,
veinte espectros vestidos lanzando bengalas para nadie en la perdida latitud que ignoramos por comunes
–esos ocultos viajeros de siempre–
sospechosos en su tardío devenir;
siguen rumbo aunados en su belleza…
confiando en la juventud de lo agrio que no alcanza a ser odio aún;
ella, tú, aún señorita de todos los días, en tanto esperas, ellas siempre esperan –por eso estoy aquí- una vez más… repitiendo este placentero juego de repetir fracciones en sitios que ya derive… con la cara hecha jirones… están ahí, reescriben mientras unos pocos disfrutan, excitando su deseo, pero a este mundo de falsedad en la memoria ¿Quién lo consuela?
Al relojero de cristal en la historia ¿Quién lo escucha?
manteniendo a tientas los mecanismos secretos. ¿Quién me ama?
(((cada cual piensa sólo en función de su realidad. Una señora mayor, una anciana en verdad; se pierde en una pequeña feria, los más jóvenes ríen; los pies de la vieja están a punto de estallar. Morirá ahogada en el laberinto de dos pasillos)))

Y el cirujano esa polarcarnadura de las metáforas, es la careta preferida de mi padre engullendo a cada crío falso que una diosa vengativa le achacó… engaña así su retórica de sones y lo cuenta como la gracia más normal: –una muchedumbre, muerta, un jardín lleno de fetos que son su remordimiento más básico…
siempre duro mordedor y ultrasombra podrida de luz, hembra con tres urdimbres tuyos–tuyas y míos… de todos esos nexos artificiales, dislocaciones repitiéndose al vacío como un chasquido en la noche mientras veo las grietas del aire girando entre medio de todo discurso con un magnetófono descontrolado…

y
“EL INSOMNIO”

sigue siendo un vicio desgranado que alimenta este placer de falsear los versos;
la ruta escénica y un respiro entre tanta puerta abierta,
que a fuego… a fuego cruza la médula barrera como un (((eco)) submarino–
y todos a coro dicen después de escuchar y no entender, al buscar el sentido de la búsqueda
él a ella y yo a mi mismo; emulando ser todos un nosotros sin engañar a ninguno a fin de cuentas
sí, es sólo uno solo
no, solo es uno sólo
y al fin dos hacen el monótexto de su logos, emanando lo indecible y la continua declamación que se prolonga hasta que la noche (((inerte-incierta oscurece))) y cae…
quedando en pie, un único comensal
más que por convicción por inercia; listo a hacer plausible cada punto final…

saltar de un párpado a otro

forzando a desdibujar la última señal del dolor
que otros, muy distintos a ti
no suelen atender…
pues el sueño, ese sueño, es la irreal conexión y nadie sabrá que decir…
¿tú qué crees?
les parece una señal adecuada, una saludable confidencia rehusar al futuro y el diálogo.

Atada de muelas en su habitación

las marcas hacen efecto
estaña el suelo que usa de cama
y rompe el compás de sus intuiciones
me son ingratas todas al resto del órgano, los mismos canales hacen insostenible una lucha perdida… mucho antes, situada en los derroteros, incluso antes de que el tiempo fuera pensado.

“El sueño ha terminado” repite la prensa

y el vibrato de esa frase en todas las lenguas al unísono,
recitadas como un padre nuestro golpean con crueldad,
y me hacen repetir,
mecánico mientras veía esos árboles -plantados a la fuerza en el desierto como piezas desaliñadas en un tablero irracional- Una lista caótica de nombres,
rasgos desesperados de identidad
-un horrible hábito la autoría dijiste cuando nací, para excusar la falta de bautizo: Duchamp, Joyce, De Chirico, Bacon, Desnos, Jarry, Queneau, Rokha, ummmmmmmmm Calderón, Emar, Prevert, Tzara, Marinetti, Genet, Adán, Arrabal, Carrington, ahhhhhhhhhhhh Moro, Pound, Inclán, Beckett, Vallejo, Lihn, Pavese, ehhhhhhhhhhhhh Kafka, Verlaine, Cage, ummmmmmm Bowie, Burroughs, Thomas, Papasquiaro, Perec, el desfile hecho un carnaval enorme, desnudo carnívoro e insultante desayuno… caí en cuenta, las trampas de la memoria, el sueño agrio, madre de todos los esperpentos(…) Estaba en casa (…) y tú… estabas dentro mío.

Autor: Daniel Rojas Pachas.


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