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WITOLD GOMBROWICZ, HORACIO SACCO, DANIEL ROJAS PACHAS Y CARLOS ECHINOPE


JUAN CARLOS GÓMEZ GOMBROWICZIDAS


HORACIO SACCO, DANIEL ROJAS PACHAS Y CARLOS ECHINOPE


Es muy difícil analizar a un hombre cuando se lo recorta de la totalidad de su humanidad, es por eso que el pensamiento se resbala con facilidad cuando hace indagaciones sobre una persona en términos de homosexual o de negro o de judío, abriéndole las puertas, la mayor parte de las veces, a los prejuicios y a la arbitrariedad, siendo la homosexualidad un virus que puede afectar tanto a los negros como a las judíos.
La discriminación es una actitud que tiene alcances diferentes, los españoles se han especializado a través de los siglos en discriminar a los vascos, el mundo entero discrimina a los judíos y a los negros, y una región indeterminada del planeta discrimina a los homosexuales. Yo mismo, hijo, nieto, bisnieto, tataranieto... de españoles hago discriminaciones con los vascos.

Sin embargo, a raíz de la aparición de Witold Gombrowicz y Damián Ríos y Witold Gombrowicz, Washington Cucurto y Pablo Urbanyi, recibí acusaciones de que también hago discriminaciones con los negros y con los boludos. Es necesario que copie entonces las palabras por las que fui condenado.
Mis aventuras con el Negroide Piquetero empezaron en el café Tortoni de una manera amable, con el paso del tiempo entraron en crisis, finalmente tuve que hacer unas paces estratégicas el día que presentamos Gombrowicz, este hombre me causa problemas en la hermosa mansión que la Embajada de Polonia tiene en Palermo Chico. Nos habíamos peleado a muerte, por fortuna yo conozco la técnica para manejar a los negros. Los negros son más parecidos a los animales que nosotros, los blancos, aunque los blancos ya estamos pareciéndonos bastante a los negros en ese sentido (...)

Le temen a lo desconocido, se deslumbran con las cosas brillantes, son más sensuales y lascivos que los blancos. La cuestión es que resulta mucho más complicado hacer las paces con un blanco que con un negro, a un negro hay que sobarlo un poco, y ya está. Cuando descubrí que era un negro mentiroso e irresponsable hablé directamente con uno de los dueños de la editorial utilizando cierta información escabrosa que me había suministrado el Perverso (...)
El Perverso, editor de Cuenco de plata, quería vengarse del Negroide Piquetero, le tenía mucha rabia a él y a Guadalupe Salomón a la que motejó de Mejillona. El Negroide Piquetero cuando se enteró de mis maniobras empezó a temblar como una hoja (...)

Aproveché ese estado de terror a lo desconocido que se había apoderado de él, muy característico de las personas de su color, un pánico que le malograba la naturalidad del comportamiento, y entonces lo invité a sentarse a mi lado en la mesa de ceremonias de la embajada, cosa que hizo sin chistar. Luego, mientras los otros presentadores hablaban y hablaban sin parar, lo empecé a sobar, comencé con el hombro derecho, después bajé un poco y lo masajeé en las costillas y terminé sobándolo en la rodilla izquierda, finalicé mi tarea derritiéndolo, estaba tan contento como un perro, quedamos mucho más amigos que antes de la pelea. Pero esta reconciliación duró poco tiempo
El contratiempo que tuve con el Contrahecho fue posterior y más duro todavía, pues si el Negroide Piquetero se sintió aludido por su color el Contrahecho se sintió aludido por ser imbécil.

La mala noticia me puso de manifiesto que también Thomas Mann puede despertar los más bajos instintos a un gombrowiczida contrahecho que se esconde en el anonimato detrás de una banda de forajidos. En efecto, El rey está desnudo es una revista que se presenta como creada, ideada y registrada por Pablo Urbanyi. El consejo de redacción permanente está formado por todos los hombres de buena voluntad, los bienaventurados de quienes nunca será el reino de los cielos y los últimos que jamás serán los primeros, así rezan sus palabras iniciales (...)
Eligieron uno de los pasajes memorables de los escritos de Gombrowicz para presentarse como gombrowiczidas. El Contrahecho es un escritor argentino nacido en Hungría que vive en Canadá, y que admira a Gombrowicz según lo manifiesta en una entrevista que le hace una escritora argentina que vive en Australia

Hace unos meses recibí de El rey está desnudo unas líneas que me despertaron la curiosidad: Bueno chico, basta de ego web. Yo leo a Gombrowicz y no ando colgándome de él. Gracias de todas maneras aunque no lo haya pedido ni vos preguntado si me interesaba. Pero fue precisamente el gombrowiczidas al que di en llamar Thomas Mann el que despertó la furia de esta banda de forajidos cuyo jefe es el Contrahecho: La verdad es que nunca te pedí un cuerno para que me rompieras las que sabés con tus notas improvisadas. Pero esto ya es demasiado: escritor o no, bueno o malo, Thomas Mann fue un reverendo hijo de puta pequeño burgués forrado de guita al servicio de USA que dejó morir de hambre a Musil, diez veces más grande que él. Averiguá también las razones del suicidio de su hijo (...)

Antes de seguir adelante con esta historia verdadera debo manifestar que los personajes del título, es decir, el Gran Ortiba, el Perro Uno y Poncio Pilatos son editores entrañables a los que les estoy eternamente agradecido. El Oriba, Cinosargo y Letras Uruguay publican todo lo que escribo con paciencia de santo a pesar de mis reiteradas cabronadas. La primera actuación de los dramatis personae del presente gombrowiczidas fue la del Perro Uno.
A la fecha creo que hemos mantenido una relación saludable y fraterna entre Cinosargo y tu obra, la cual nos gustaría sostener, sin embargo te tengo que comentar que con la última nota de Gombrowiczidas en la cual se hace mención a la persona de Damián Rios Cinosargo tiene un problema (...)

Hay un párrafo que como línea editorial nos parece insostenible e impublicable, es aquel en que se satiriza a la gente color y piel morena, llamándolos negros a la par que se les compara con animales. Nos parece un texto que eventualmente podría ofender a nuestro público, te reitero que nuestras políticas de publicación son bastantes libres, siendo los principios claves: calidad y respeto (...)
Yo no dudo de tu talento y calidad como redactor, sin embargo en este artículo en particular me parece que la línea del respeto se adelgaza demasiado, y se atenta indirectamente contra mucha gente. Es la opinión unánime del grupo que ha optado por retirar esta nota en particular, espero lo entiendas y podamos seguir siendo un espacio para tu quehacer literario (...)

Ahora, como escritor, yo entiendo su molestia al tener que apreciar como era retirada la nota de Damián Ríos, el hecho es que aún cuando yo soy el director y puedo entender como lector y creador su estilo amigo Gómez y por ende lo defendería a capa y espada, también debo velar por la preservación de este medio, y como sabrá los enemigos de la cultura y el libre pensamiento son muchos, a raíz de esa nota, nos bombardearon con mails de todo tipo, desde ofensivos hasta otros más comprensivos y alturados, el hecho es que se llegó a hablar incluso de cerrar el espacio, usted sabe como funciona internet y los servidores con ciertos temas (...) En definitiva, no somos catones, no soy un censurador miserable, y gombrowiczidas, siempre que así usted así lo quiera, seguirá saliendo como hasta ahora

La actuación siguiente fue la de Poncio Pilatos cundo el Negroide Piquetero le pide expresamente que retire de Letras Uruguay mi Witold Gombrowicz y Damián Ríos.
Acabo de leer una nota en su revista en donde se hace referencia a mi persona en términos racistas y xenófobos, además de discriminar y de proveer información falsa (...) No se trata de algo personal, no me incomoda que un racista me trate de negroide; de hecho, es casi un orgullo. Pero, señor editor, lo que queda en duda es si la nota y las expresiones en cuestión están avaladas por usted, que vendría a ser el responsable de la edición
Letras, como tú sabes Gómez, lo mantengo de mi bolsillo y lo llevo adelante con mi tiempo, que debería ocupar en otras tareas y en descanso (...)

Bastantes problemas tengo en el mundo real como para agregarles más en el virtual. Una vez sola una persona se molestó porque había incluido a un escritor uruguayo, aduciendo una cuestión de derechos sucesorios .. lo retiré; luego me pidió que lo incluyera nuevamente, cosa que no hice. Pretendo que Letras sea un lugar de encuentro, no de desencuentro, ni que nadie se sienta agraviado. Es muy difícil agradarle a todos
La tercera actuación también fue de Poncio Pilatos cuando el Contrahecho le pidió que retirara de Letras Uruguay mi Witold Gombrowicz, Washington Cucurto y Pablo Urbanyi
Yo no acostumbro a quejarme en este mundo intelectual tan confuso. Pero ciertas cosas tienen un límite (...)

Ustedes tienen una páginas del señor Juan Carlos Gómez, argentino, que supuestamente las dedica a Gombrowicz, pero que tiene las miras tan amplias como para hacerme el honor de nombrarme, poner mi foto e insultarme (...)
Te agradecería infinitamente que te tomaras la molestia de limpiar esta triste suciedad, pues por razones de copyright (la foto) y por inconducta e inmoralidad en el Internet, tanto vos como tu revista, por culpa de ese señor, podrían llegar a tener problemas judiciales
La última actuación fue la del Gran Ortiba, una actuación memorable que lo distingue por su valentía pues El Ortiba no admite la censura, en verdad, tampoco la admiten ni el Perro Uno ni Poncio Pilatos, pero el Gran Ortiba tiene un respaldo más poderoso.

Entiendo que algunas cosas tuyas pueden mover algunas susceptibilidades, pero tu respuesta fue correcta: nadie está obligado a publicar lo que no quiere. Por lo que leí se refieren a esa nota en particular y no a todo el conjunto, tomalo como una especie de censura a ese único texto (...)
El tema discriminación actualmente es argumento de tanto peso como en la edad media lo era la posesión demoníaca, es inútil justificarse y dar explicaciones ante jueces de mirada tan corta. Pero por otro lado te brindan muchas explicaciones, lo que significa que valoran los gombrowiczidas, me parece que deberías reprimir la puteada y conservar ese espacio y lectores, si realmente te interesan. Creo que no hace falta que te diga que en El Ortiba no hay censura

Técnicamente es impecable el argumento expuesto por Cinosargo, sin embargo en el metier tenemos bien manyado el ardid de supuestos reclamos de supuestos lectores que obviamente jamás conoceréis. Son las reglas de juego de los micropoderes, que copian exactamente las fórmulas caretas de los grandes poderes según Foucault, o te avenís a ellas o quedás fuera, así son las cosas. Me sigue pareciendo un espacio digno de conservar, por ende, de negociar aún a costas del propio narcisismo, en aras de la difusión de Witold Gombrowicz.

http://witoldgombrowicz.blogspot.com

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