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Hacia una interpretación justa de “Guanacay, Campamento invisible” de Nelson Gómez León



Hacia una interpretación justa de “Guanacay, Campamento invisible” de Nelson Gómez León

Arica 20 de noviembre del 2008

La novela “Guanacay, Campamento invisible” de Nelson Gómez León es una obra compleja y bien estructurada, ella consigue desarrollar a cabalidad todos los niveles comunicativos del signo, en primer lugar el morfológico, ya que presenta una rígida pulcritud tanto en lo formal y normativo como en la organización supraestructural, en detalle, este plano se aboca tanto a la gramática normativa (ortografía) como a la textual, coherencia y cohesión de los actos, lo cual si atendemos a modelos secuenciales y actanciales como el de Bremond y Greimas revelan al interior de la obra una lógica detallada y consciente en la elaboración de su trama, esta presenta acciones concretas que cumplen una función interrelacionada y solidaria en beneficio de la historia, no estamos ante una mera aglutinación de información, pues de forma profesional, el autor consigue que los datos que no cumplen una función nuclear en la progresión de los eventos, aquellos que erróneamente pudieran ser calificados como meras digresiones morales, cumplan el rol secundario que les corresponde. Estas son catálisis que complementan a los primeros elementos del sistema narrativo con información que va en directa concordancia con el plano del contenido (el semántico) y la elección estética que Gómez León en su calidad de profesional de la palabra escoge con acierto para desarrollar la atmósfera psicológica y atiborrada de un hombre de edad. Este fluir de la conciencia se hace presente ante la inminencia de la muerte y recorre material y espiritualmente los parajes infantiles del actante principal, el abandonado y desértico mundo del salitre es reflejado por medio de la aridez y caos mental del protagonista, mecanismo irracional acorde a los presupuestos Bergsonianos que premeditada y técnicamente propone una voz autónoma (lenguaje en acción) que nos descubre lo más íntimo y profundo en la vida de un jubilado, profesor normalista que desvaría entre la realidad y sus recuerdos, entregando un discurso que en el último nivel de la semiosis, el retórico o pragmático, tampoco haya objeción, pues el registro y enciclopedia del ser ficticio, se sostiene de forma consecuente y verosímil y las estrategias textuales que debe recorrer el lector para actualizar la obra, tiempo, espacio, voz, estilo de narración, foco y otras categorías delineadas teóricamente por Genette, en la praxis narrativa del escritor Gómez León, se hallan impecablemente ejecutadas

Hay que destacar además, atendiendo únicamente al sentido, que el texto no se queda en la mera nostalgia y la impresión monólogica, que en términos de Bajtin correspondería a una obra lineal y carente de profundidad, la voz esta bien delineada y presenta diversas dimensiones, en primer lugar esta propone un contraste agonal entre un mundo semiótico y simbólico, lo que a juicio de Julia Kristeva va construyendo ante el lector, profundos planos de la historia en términos dialécticos, simbólicos y sociales. Esto en la medida que los saltos espacio temporales que sufre la narración, demuestran la impresión juvenil, los inocentes juegos, el primer amor, las comidas en familia y los recuerdos paternales desfigurados por las desigualdades que irremediablemente destacan una óptica cínica y adulta opuesta a la de la primera infancia. Toda imagen pretérita y libre, propia de un mundo semiótico pasa a estar tamizada por la mirada simbólica y restringida del hombre civilizado, se impone en tal medida un diálogo guiado por la cosmovisión del habitante que logró franquear los límites de un mundo inmediato y sencillo, al recibir otro tipo de educación y perspectiva histórica, no en vano el personaje en su irracionalidad invoca a Kafka, padre del expresionismo y el mejor lector de la crisis del hombre moderno. En definitiva las incipientes y primeras memorias del mundo se tiñen con la abulia, pesimismo y crudeza de quien ha vivido en la ciudad y ha mordido del árbol de la ciencia, podemos en tal medida señalar que la obra es una metáfora del regreso, del retorno al útero familiar y privado pero premunido del germen social, el paraíso de la primera edad se confronta violentamente a la ingenuidad del recuerdo.

Sin duda este profundo análisis de la realidad vital que entrega Guanacay, al acompañarse de la técnica narrativa conocida como stream of consciousness o fluir de la conciencia, forma desarrollada por autores como James Joyce, Virginia Woolf y en nuestro continente, Manuel Rojas, Leopoldo Marechal, María Luisa Bombal y Juan Rulfo, implica un duro desafío para el lector acostumbrado a un desarrollo lineal y anecdótico de la historia, por tanto hay que considerar a Gómez León en su calidad de narrador con trayectoria y dominio, no sólo de la palabra sino de los recursos literarios más importantes de nuestra lengua y narrativa contemporánea.

Intuitivamente una historia de este tipo sería un descoordinado fracaso, muy por el contrario Guanacay es una forma de revisitar el mito de Pedro Páramo desde una óptica personal ligada a la tradición del norte Chileno y desde allí reescribir y releer otras grandes gestas de la cultura universal que desarrollan el viaje y principalmente el descenso a los infiernos como una mayéutica de autodescubrimiento y reconciliación con la alteridad, habló de obras como Viaje al fin de la noche de Celine o la Divina comedia de Dante, la novela en conclusión demuestra un imbuirse en términos físicos sensoriales y sensitivos que abre lo más intimo del ser, revelando con visceralidad y desgarro la necesidad profunda de la mirada, la voz, la palabra y la oralidad pues en última instancia, Guanacay se trata de una última apelación al precario y discontinuo yo. La finitud connotativamente está representada por la presencia de la difunta esposa como nexo con el subconsciente ante la llegada del inminente huracán que terminará por borrar los vestigios de este paraje y su último visitante.

Daniel Rojas Pachas

18.158.269-3

Profesor de Literatura, investigador literario, poeta

y director de la Revista Literaria Cinosargo

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