Header Ads

Anverso Literario: Alejandro Sieveking

sievking.JPG



Alejandro Sieveking es un destacado dramaturgo nacional, autor de piezas clave para el teatro chileno del siglo recién pasado. Nació en 1934 en Rengo comuna de la zona central de Chile, ubicada en la Región del Libertador General Bernardo O'Higgins. Originalmente estudio arquitectura en la Universidad de Chile, allí realizó sus primeras incursiones en las tablas con la obra “Encuentro con las sombras”, aunque los especialistas, señalaron esta fue un acercamiento un tanto imperfecto en los diálogos y la caracterización, sin embargo reflejaba para un joven que bordeaba los 22 años, un manejo y potencial creciente sobre el ritmo, la tensión y pulso y por sobre todo una gran sensibilidad que lograba dominar el espacio. Probablemente esa visión con respecto a la distribución escénica y el movimiento además del control sobre las posibilidades y limitaciones del montaje, le dejaron un importante legado que complemento arduamente con su deseo de penetrar al drama humano

Entre sus principales textos dramáticos además de su trabajo en televisión y cine, ya sea como director, guionista o actor, podemos nombrar Animas de día claro que fue dirigida por el desaparecido cantautor Victor Jara en 1962 y 1964, el artista fue un gran compañero de Sieveking en los años previos al golpe, juntos llegaron a componer temas y Jara colaboraría arduamente con el escritor y director en el montaje de muchos de sus textos, contamos el trabajo que hizo junto a Agustín Siré en La madre de los conejos y su rol como director en “Parecido a la felicidad” y “La Remolienda”, en la cual además elaboró la música.

Otras obras emblemáticas de Sieveking que no podemos eludir en esta semblanza son Tres tristes tigres, La comadre Lola, La mantis religiosa y Pequeños animales abatidos, trabajo escrito durante su exilio y por el cual recibió en 1975 el Premio Casa de las Américas en Cuba.

Su sensibilidad creadora y esa honda capacidad como lector de la realidad, le han permitido captar el entorno y el movimiento de sus congéneres desde múltiples dimensiones, talento que sin duda opera de forma medular, rescatando los tipos humanos, el lenguaje en sus raíces y el conflicto social y personal de manera agonal, por tanto, sea cual fuere el ángulo asumido: Poético, simbólico, psicológico o costumbrista, Sieveking nos provee a los lectores y espectadores, un acercamiento íntimo a mundos y existencias que lejos de acabar como clichés acartonados o burdos esteriotipos de un sector social, respiran y comunican sus anhelos, lo cual lo convierte en un clásico ineludible.

Remitiéndonos a uno de tantos aforismos Nietzscheanos podemos señalar que “si el dolor es el autentico origen de la memoria humana” , Sieveking ha conseguido observar con hondura el espíritu de su país, desde el campo más recóndito y tradicional hasta la ciudad bullente que no duerme ni perdona, logrando trascender al papel y las tablas para asentarse con pleno derecho en el inconsciente colectivo de esta franja de América.

Si no, pensemos en la más recordada de sus comedias, la historia de Doña Nicolasa y Doña Rebeca, hermanas separadas por el destino, que se encuentran y desencuentran de manera fortuita, una noche, en aquella casa de confusión, llantos y risa, la famosa “Remolienda”. Lejos del humor explicito, de las carcajadas y tropezones además del jugoso manejo de la picardía y el folclore, el autor con ingenio introduce una historia de tolerancia, de amor profundo y desinteresado afecto, libre de prejuicios y de culposa redención.

En la boca de estos personajes en la inocencia de los hermanos y en la picardía de las chicas, hallamos un discurso valioso, sobre todo si nos remitimos a los que brillan por su otredad, por ser en apariencia los más apagados de cada trío. En Gilberto y la Chepa, que repiten paradójicamente la historia de don Abelino y Doña Nicolasa, encontramos una crítica a la gente de la ciudad y sus esquemas mentales, capaces de estigmatizar y condenar una vida por sus circunstancias adversas, la prostitución de estas mujeres y la calidad de madre acorralada por el abandono que debe resignarse a no ser más que un objeto, se desrealiza en la inteligencia y superioridad moral que demuestra a lo largo de toda la obra ese acoquinado actante que en un comienzo es la Chepa, si bien esta no deslumbra por su audacia, se perfila por encima de sus pares, con generosidad y buen ánimo, es ella la que soluciona las artimañas de su jefa, la cual goza de años de experiencia, es ella la que se desvive por los heridos y la que tiene una razón manifiesta para someterse a un depredador estilo de vida, su hijo recién nacido. Gilberto por su parte, si pensamos en la época, lejos de atribuirle a la mujer la pesada carga del perdón o ubicarse en el rol salvador, el redentor de su castidad, la abraza en igualdad como una amiga, dispuesto a esperar su cariño, más allá de la urgencia carnal o el despecho que le produce el temor de ella a ser claramente cosificada paternalmente o repudiada por un asunto de honra añejo.

La Remolienda es una obra que dentro del humor y la sátira constante al machismo resulta en profundidad abiertamente matriarcal, los personajes revelan en sus parlamentos, un contenido que desafía los cánones de género lo cual invita a una lectura más focalizada y sin objeciones, un tema que es conveniente a los Chilenos revisar, sobre todo en este principio de milenio que ha demostrado una violencia desmedida e irresponsable en contra del mal llamado sexo débil.

chispero.JPGLa Remolienda por merito propio, ha sido montada en infinidad de teatros, de norte a sur de Chile, internacionalmente también se ha destacado y como anécdota podemos señalar que, en su adaptación en Costa Rica a cargo del propio autor, recibe el nombre del Chispero, hay que agregar también que recientemente ha sido llevada a la pantalla grande por el director Joaquín Eyzaguirre, lo cual demuestra la vigencia de su trabajo, por su parte el autor sigue produciendo y es vicepresidente de la academia de Bellas Artes, sin embargo su afilada pluma y voz no parecer perder agudeza pues en una entrevista del año 2007 con el escritor Alejandro Lavquén señala sobre la realidad nacional.

“La gente ha cambiado, por supuesto, es más inculta, entusiasta de horrendos programas de televisión, claro, con el toque de queda no les quedaba otra que la TV, y se hicieron adictos. La vida nocturna y el teatro, por lo tanto, se vieron muy afectados, el público prefiere la obras frívolas en que no se toquen temas contingentes, por favor. Los jóvenes tienen un lenguaje pobre, castrense, se podría decir, y están inventando continuamente el hilo negro. En ciertas instituciones se intentó borrar todo lo que se había hecho antes, excepto los desaciertos. Nosotros volvimos en 1985 y se entendía, tanto en la televisión como en algunas compañías, que no se podía tocar lo político ni con el pensamiento. Los chilenos se han vuelto prepotentes. De ser los latinoamericanos más simpáticos, pasamos a ser los más pesados y la fobia que nos tienen nuestros vecinos se justifica plenamente. En Europa si uno tiene cerca a un chileno, se hace el sueco, el alemán, el húngaro. Y lo peor es que las heridas no se han cerrado, siguen sangrando, porque habrá perdón en los casos que corresponda, pero olvido no. Jamás”


Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado en: Cinosargo.

montaje1.JPG

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.