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Sorna.


Simplona visita al cirujano polar
como el esfuerzo exploratorio,
de una lengua adormecida.
Como el ingenio de un niño,
que pide heroína antes de hablar.
Los gritos circulatorios
del padre encerrado en sus muletas, árbitro y juez, del séptimo cielo,
serpiente que muerde sus ilusorios pies,
la santificada runa, de todos,
los hijos de la gran errada madre terrena
pide un alto y tregua de silencio.
Al caníbal incienso.
Al heavy metal
de tu mano aplanadora
y la virgen, despeñada
en el napalm
como alimento para marabuntas de acero,
tiñe la orgásmica confabulación del haz
perdido en el eco
y la sorna,
entre las piernas de esa voraz máquina de sexo,
helicóptero de tripas.
Recibe un abrazo de la corte
y todos,
mirando
en - cadena - nos,
sentimos genios,
del miedo,
del medio.


1 comentario:

Javier dijo...

Tus versos me recuerdan a un poeta amigo mío, Chileno tambián Nacho Epuñan, si quieres visitarlo te dejo su link: http://cinemanimalito.blogspot.com/


También te cuento que compartimos paisanismo por parte de madre, la mía es Arequipeña.

Un fuerte abrazo y un placer visitar tu blog.

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