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Anverso literario: El Sol que siempre está

Anverso literario: El Sol que siempre está.
Por Daniel Rojas P.




Título:
El Sol que siempre está
Autor: José Martínez Fernández.
Ediciones: Palabra escrita.
Género: Poesía
Ejemplares: 400
Año de publicación: 1980
Diseño de Portada: Cesar Leiva C.




Biografía: José Martínez Fernández poeta, narrador, cronista, investigador literario, antologador y director de publicaciones como: Serie Poética, Encuentro, Consecuencias, de Flor y Barro, Nueva Línea y Palabra Escrita, esta última, continua vigente y con fuerza, nació en Arica en 1949, sus primeros pasos en literatura, los da a temprana edad, durante la adolescencia, siendo valorado a nivel escolar por maestros y compañeros. A los 17, despunta al ganar el Primer Premio de Poesía de la Universidad del Norte en Arica. Ha editado 7 libros de poemas y a la fecha de publicación de “El sol que siempre está” tenia publicados, Distancial, Poemario, Exposiciones y Voces además de la novela “Juegos Indebidos” que alcanzaba su segundo tiraje.

Ha cultivado el relato breve y el centauro de todos los géneros, con el ensayo “Allende: su vida y su Pensamiento Político”; En 1991 realiza el testimonio “Calama, el crimen del siglo” y se ha dedicado a difundir a nivel nacional e internacional a otros autores y movimientos, realizando periodismo cultural e informativo en diferentes diarios de la ciudad y la capital, logrando el reconocimiento de sus pares. Actualmente publica en revistas y diarios digitales y prosigue en su tarea incansable de producir y difundir arte y pensamiento.

Reseña.

En este poemario breve, dividido en cinco cuerpos, el sol que siempre rueda, poemas a Marcela, el sol jamás esta lejos, las razones diversas del amor y tiempo mañana, el autor chileno, explora diversos temas de la condición humana, entre los que más se destacan, por su fuerte manejo, hallamos la soledad, la añoranza, el erotismo, la libertad y la independencia pero no desde las usuales miradas y lugares comunes con que se suele impregnar a tales tropos. Percibimos desviaciones sutiles, desde la expectativa inicial que el hablante fragua con el título de cada pieza lírica. Esto le da un tono fresco, irónico en algunos casos y bastante sugestivo para el lector actual, inmerso en un presente de sumo descreimiento y dubitación.

Hay un uso continuo de la dialéctica y una retórica del distanciamiento. Aún cuando son escritos vivenciales, poderosamente influidos por la experiencia y puestos en marcha en un tono de canción en la cual, la voz se desnuda desde la herida profunda, persiste un ánimo de remecer ciertas estructuras pasivas y adoptadas como fijas por la formación y lo que establece la opinión pública.

En tal medida, Prostituta divina, poema ubicado en las razones diversas del amor pasa a ser un escrito de hermosa sensibilidad, una alabanza al cuerpo pero por sobre todo, una apelación desesperada al alma de ese otro, inalcanzable, cifrado más allá del tacto y el calor inmediato o la pasión fugaz que puede redimir pero también consumir. Uno, gracias a este poema, que a todas luces se enmarca dentro de la tradición amatoria del romántico que sufre cual personaje de Goethe, percibe más que la mera denotación del llanto y la frustración elegíaca, sufre el deseo de aprehender a perpetuidad a quien desea y tiene, pero que en verdad no puede amalgamar a plenitud, opera en ambos sentidos, debiendose compartir con el mundo, al ser que se anhela, lo cual rompe el ideal, el sueño utópico del para siempre en función de las barreras intrínsecas de la comunicación. Es patente al lector, un resquemor y penoso abandono, el de la mirada que nos encierra en nosotros mismos.

Otro poema destacado, es Bolívar, todos podríamos esperar una apología directa a la figura del libertador, en cambio, nos topamos con un piadoso pedido de perdón, por no ser capaces de continuar su proyecto, por flaquear como ciudadanos, como hombres libres, como latinoamericanos, lo cual lleva desde el compromiso de un continente a la visión personal, al rol que toca a cada uno en la forja de un sueño, el de la libertad y desde allí, con una independencia histórica, que costo tanto a tantos, nace una apelación colectiva a esa monumental figura, la cual vuelve a reescribir la promesa, sólo que esta vez, como un poema que pretende humildemente continuar con la obra y remecer al hombre común.

En definitiva, la poesía de Martínez Fernández en El sol que siempre está, busca connotar más que entregar un sentido explicito. Para ello apela desde la incertidumbre de lo verdadero, dejando que el lector revalúe sus preconceptos ante la sexualidad y el erotismo, imbuidos en un halo de delicadeza, el amor como violento arrebato, adolescente desesperación, la nostalgia como el metal que corta la esperanza de un árbol y el lirismo en su totalidad, como señala en Poesía en función, englobando la gama de posibilidades y percepciones de este animal hombre, que puede erigirse como su propio Dios y crear la luz. El sol que siempre está, es una metáfora de nosotros mismos, nuestro centro y voluntad, que sirve de guía y puente en la construcción del destino final, hasta, el silencio inevitable.

Autor: Daniel Rojas P. Publicado también en: www.cinosargo.cl.kz

Muestra de la obra de José Martínez Fernández

POSTERIDAD

Yo viviré más allá de tu muerte
pero antes de tu muerte moriré yo
Y será encendida tu mente
cuando te anuncien mi muerte
en una notita periodística quizás
y quizás tu llorarás, quizás...
Y tu seguirás siendo sol
más allá de mi muerte y tu muerte
por esas palabras que te dediqué.
Entonces Marcela
será como una luciérnaga
aunque apagada esté.

POESÍA EN FUNCIÓN

Hay que hacer la luz.
De alguna manera
hay que abrir una ventana
una puerta
a la luz.
Yo se que vendrá.
Usted lo sabe.
Y sin embargo, desesperamos.
Pero abramos las puertas
y las ventanas.
y lo mas importante, el corazón de los hombres
y entrará la luz.

EN DIRECCIÓN AL SOL

Ella va en dirección al sol por su belleza
por el vivo color morado de su falda va al sol
señalando la limpidez de sus piernas gruesas.
Y como el cabello se le agita como a una bestia
en esta tarde de demoníaco aire
yo también ausculto la claridad no eterna
de su clara piel abierta a mis ojos
en sus brazos en sus piernas en su rostro.
Por eso sé que esta desconocida que pasa
en dirección al sol va
y va haciendo sonar suavemente el taco de sus zapatos
para no insultar al hermoso globo rojo que la contempla.

LO QUE PERMANECERÁ

De ti y de mí
Sandra
y de esas mujeres
que no traducen el sentimiento
mas allá de su dimensión embrionaria
quedarán para mañana
las ruinas del mercado
que las ocultó
y este poema
que las denunciará.

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